Artículos de ‘66 Santiago’

Santiago, capítulo 5

Advertencia a los ricos

1 Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir. 2 Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla. 3 Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final! 4 Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo.

Santiago, capítulo 5

Santiago, capítulo 4

Exhortación a eliminar las discordias

1 ¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? 2 Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. 3 O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.

Santiago, capítulo 4

Santiago, capítulo 3

Los pecados de la lengua

1 Hermanos, que no haya muchos entre ustedes que pretendan ser maestros, sabiendo que los que enseñamos seremos juzgados más severamente, 2 porque todos faltamos de muchas maneras.
Si alguien no falta con palabras es un hombre perfecto, porque es capaz de dominar toda su pesona. 3 Cuando ponemos un freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dominamos todo su cuerpo. 4 Lo mismo sucede con los barcos: por grandes que sean y a pesar de la violencia de los vientos, mediante un pequeño timón, son dirigidos adonde quiere el piloto.

Santiago, capítulo 3

Santiago, capítulo 2

Contra la acepción de personas

1 Hermanos, ustedes que creen en nuestro Señor Jesucristo glorificado, no hagan acepción de personas. 2 Supongamos que cuando están reunidos, entra un hombre con un anillo de oro y vestido elegantemente, y al mismo tiempo, entra otro pobremente vestido. 3 Si ustedes se fijan en el que está muy bien vestido y le dicen: «Siéntate aquí, en el lugar de honor», y al pobre le dicen: «Quédate allí, de pie», o bien: «Siéntate a mis pies», 4 ¿no están haciendo acaso distinciones entre ustedes y actuando como jueces malintencionados?

Santiago, capítulo 2

Santiago, capítulo 1

Saludo inicial

1 Santiago, servidor de Dios y del Señor Jesucristo, saluda a las doce tribus de la Dispersión.
La actitud frente a las pruebas

2 Hermanos, alégrense profundamente cuando se vean sometidos a cualquier clase de pruebas, 3 sabiendo que la fe, al ser probada, produce la paciencia. 4 Y la paciencia debe ir acompañada de obras perfectas, a fin de que ustedes lleguen a la perfección y a la madurez, sin que les falte nada.

Santiago, capítulo 1

Página 1 de 11