Artículos de ‘65 Hebreos’

Hebreos, capítulo 8

UN NUEVO SANTUARIO Y UNA NUEVA ALIANZA

1 Tratemos de resumir lo que hemos dicho: tenemos un Sumo Sacerdote que está sentado a la derecha del Dios de Majestad en los cielos; 2 él está a cargo del santuario y de la tienda verdadera, levantada no por hombres, sino por el Señor. 3 Todo sumo sacerdote es instituido para presentar a Dios ofrendas y sacrificios y, por tanto, Jesús tiene que ofrecer algún sacrificio.

Hebreos, capítulo 8

Hebreos, capítulo 7

MELQUISEDEC, FIGURA DE CRISTO

1 Se sabe que Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, salió al encuentro de Abrahán cuando volvía de derrotar a los reyes; bendijo a Abrahán 2 y Abrahán le dio la décima parte de todo el botín. El nombre de Melquisedec significa «rey de justicia», y además era rey de Salem, o sea, «rey de paz». 3 No se mencionan ni su padre ni su madre; aparece sin antepasados.

Hebreos, capítulo 7

Hebreos, capítulo 6

4 De todas maneras, es imposible renovar a los que ya fueron iluminados, que probaron el don sobrenatural y recibieron el Espíritu Santo, 5 y saborearon la maravillosa palabra de Dios con una experiencia del mundo futuro. 6 Si a pesar de todo esto recayeron, es imposible renovarlos por la penitencia cuando vuelven a crucificar por su cuenta al Hijo de Dios y se burlan de él.

Hebreos, capítulo 6

Hebreos, capítulo 5

1 Todo sumo sacerdote es tomado de entre los hombres, y le piden representarlos ante Dios y presentar sus ofrendas y víctimas por el pecado. 2 Es capaz de comprender a los ignorantes y a los extraviados, pues también lleva el peso de su propia debilidad; 3 por esta razón debe ofrecer sacrificios por sus propios pecados al igual que por los del pueblo. 4 Pero nadie se apropia esta dignidad, sino que debe ser llamado por Dios, como lo fue Aarón.

Hebreos, capítulo 5

Hebreos, capítulo 4

1 Cuidémonos, pues; no sea que alguno de ustedes deje pasar esta oferta de entrar en el descanso de Dios y no lo alcance. 2 Nosotros, igual que ellos, recibimos una Buena Nueva, pero a ellos de nada les sirvió haberla oído, porque no creyeron ni se unieron a los que escucharon esas palabras. 3 Es preciso, pues, que creamos, si queremos entrar en el lugar de descanso recién mencionado: Por eso me enojé y declaré con juramento: No entrarán jamás en mi lugar de descanso. Aquí se trata del descanso de Dios después de la creación del mundo.

Hebreos, capítulo 4

Hebreos, capítulo 3

CRISTO VINO COMO UN NUEVO MOISÉS

1 Hermanos santos, que gozan de una vocación sobrenatural, fíjense en Jesús, el apóstol y sumo sacerdote de nuestra fe; 2 él merece la confianza de Dios que le dio este cargo, lo mismo que la mereció Moisés en la casa de Dios. 3 En realidad Jesús aventaja en mucho a Moisés, pues no hay comparación entre una casa y el que la construye. 4 Toda casa necesita un constructor, y hay un constructor de todo, que es Dios.

Hebreos, capítulo 3

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